Marco Fabián mostró la mejor versión de sí mismo. Visionario sin el balón, contundente y fantasioso con él. Solidario con el compañero. Y él fue arrastrando a propios y extraños rumbo a un marcador justo e irreprochable.
Chivas fue el amo y señor del partido, y Marco Fabián el titiritero.
Estudiantes es un equipo ligero en sus conceptos, en su accionar y en su espíritu.
Su desastre viene desde la defensa. La virulencia se extiende desde ahí con Juan Carlos Leaño, Bovaglio, Colace, Mario Pérez que tienen un ritmo diferente y un acomodo incómodo entre ellos.
Son un caos en toda la zona. Lo mismo por la izquierda con la descolgada de Ponce y el cierre del "Cubo" para el primer gol a los siete minutos, que por el centro con la pared entre Medina y Fabián para el segundo a los 38', o el largo pase de Reynoso ante la confusión de Elgabry y Colace para el tercero a los 38'. O el tiro-centro de Gallardo rematado por Fabián casi sobre la línea de gol a los 55' para el cuarto.
Finalmente, por la derecha con Jesús Sánchez para el cierre del "Cubo" a los 56'.
El juego de Fabián tuvo eco y seguimiento en Alberto Medina, de gran noche, y en Erick "Cubo" Torres que retomó su paso goleador en la Liga luego de seis meses extraviado.
El control del balón de Chivas fue suficiente para mantener a raya a Estudiantes, pero el poder ofensivo de los universitarios es evidente, aunque nublado por lo que pasa a su alrededor. Eduardo Lillingston a los 53' y Mario de Luna (en un autogol cuando intentaba cubrir a Hérculez Gómez) a los 74', hicieron los goles del visitante, pero los universitarios nunca amenazaron, ni por un segundo, la superioridad manifiesta del rival.
Chivas ha enseñado sus credenciales a una semana del Clásico.
Dos detalles más sobre el encuentro.
El primero, la simulación de Marco Fabián de meterle un tiro en la cabeza a Alberto Medina en el festejo del primer gol de Fabián, que provocó más tarde un comunicado de Guadalajara reprobando la acción y manifestando reconvendrá a sus jugadores.
Y el segundo, el detalle arbitral de Miguel Ángel Flores que expulsó a Kristian Álvarez por una supuesta reiteración de faltas a los 12 segundos de haber ingresado al campo de juego, la cual le costaría la expulsión a Fernando Quirarte en el reclamo y la suya propia minutos después.
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