GUADALAJARA, Jalisco. Oct. 15, 2011.- La lectura del partido es alentadora para Chivas, previa al Clásico, y presagia rayos, y tormentas para Estudiantes lo que resta de la campaña y muy posiblemente más allá. Lo brillante de uno es oscuridad mórbida, si algo así existe, para el otro.Marco Fabián mostró la mejor versión de sí mismo. Visionario sin el balón, contundente y fantasioso con él. Solidario con el compañero. Y él fue arrastrando a propios y extraños rumbo a un marcador justo e irreprochable.
Chivas fue el amo y señor del partido, y Marco Fabián el titiritero.
Estudiantes es un equipo ligero en sus conceptos, en su accionar y en su espíritu.
Su desastre viene desde la defensa. La virulencia se extiende desde ahí con Juan Carlos Leaño, Bovaglio, Colace, Mario Pérez que tienen un ritmo diferente y un acomodo incómodo entre ellos.
Son un caos en toda la zona. Lo mismo por la izquierda con la descolgada de Ponce y el cierre del "Cubo" para el primer gol a los siete minutos, que por el centro con la pared entre Medina y Fabián para el segundo a los 38', o el largo pase de Reynoso ante la confusión de Elgabry y Colace para el tercero a los 38'. O el tiro-centro de Gallardo rematado por Fabián casi sobre la línea de gol a los 55' para el cuarto.
Finalmente, por la derecha con Jesús Sánchez para el cierre del "Cubo" a los 56'.
El juego de Fabián tuvo eco y seguimiento en Alberto Medina, de gran noche, y en Erick "Cubo" Torres que retomó su paso goleador en la Liga luego de seis meses extraviado.
El control del balón de Chivas fue suficiente para mantener a raya a Estudiantes, pero el poder ofensivo de los universitarios es evidente, aunque nublado por lo que pasa a su alrededor. Eduardo Lillingston a los 53' y Mario de Luna (en un autogol cuando intentaba cubrir a Hérculez Gómez) a los 74', hicieron los goles del visitante, pero los universitarios nunca amenazaron, ni por un segundo, la superioridad manifiesta del rival.
Chivas ha enseñado sus credenciales a una semana del Clásico.
Dos detalles más sobre el encuentro.
El primero, la simulación de Marco Fabián de meterle un tiro en la cabeza a Alberto Medina en el festejo del primer gol de Fabián, que provocó más tarde un comunicado de Guadalajara reprobando la acción y manifestando reconvendrá a sus jugadores.
Y el segundo, el detalle arbitral de Miguel Ángel Flores que expulsó a Kristian Álvarez por una supuesta reiteración de faltas a los 12 segundos de haber ingresado al campo de juego, la cual le costaría la expulsión a Fernando Quirarte en el reclamo y la suya propia minutos después.


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